Su Obra

LÓPEZ BERRÓN NOS HACE DUDAR DEL DICHO TAN CASTIZO “DE MADRID AL CIELO”
PORQUE ÉL HA BAJADO EL CIELO A MADRID

Igual que al principiar el verano los campos castellanos muestran el dorado fruto sazonado de sus trigos. Eugenio López Berrón, presenta en esta exposición su reciente cosecha pictórica, plena de madurez y maestría que embelesa el interés y fija la retina.

Sus lienzos, en los que la espátula ha entretejido el alma del pintor henchida de sensaciones y mensajes que se transmiten al primer contacto visual, provocando la emoción del espectador. Representan la creación del dominio que ejerce su autor sobre las técnicas artísticas y exteriorizan la consecución total de un oficio noble y bello.

Cada cuadro es una impresión, una imagen fugaz que temes que cambie, aunque el milagro de la pintura de López Berrón ha detenido retazos de tiempo entre las molduras de los marcos. El bullicio ciudadano se ha enmudecido, el agua que besa mansamente las bárcas lo hace en silencio, el interior arevalense es una celda cartuja y la explosión cromática de su paleta es silenciosa.

La temática preponderante es el paisaje urbano. vistas de ciudades que son como hitos en el largo camino del artista, lugares prendidos en su sentimiento profundo. Son perspectivas inmensas. infinitas, que se pierden tras una cortina de luz que inunda todo. Unas veces es cortina de gasa, tenue, velos delicados, transparentes: otras es luz gélida abulense. navaja de frío constante; puede ser también luz algodonosa, amarillenta como piel de melocotón, clara resonancia de Vermer.

No podían faltar los puertos, tema favorito del pintor abulense, tan lejanos de su tierra natal y tan cercanos a su espíritu; parece como si con ellos quisiera navegar a mar abierta, surcando los numerosos rumbos de la vida. En ellos los celajes, de luces crepusculares, destellan clavándose como dardos en el espejo vítreo de la superficie del agua.

La temática se completa con un canto a la mística de las cosas pequeñas en la austera habitación inundada de luz arevalense. clara y limpia, la misma que tantas veces ha iluminado al pintor.

El color tiene un protagonismo muy señalado en la exposición, el cuadro estrella, el número uno, es la exteriorización del genio del pintor, como si quisiera decir: “estos son mis poderes”. En él parecen abrirse cráteres de los que emergen fumarolas y brotan lavas incandescentes polícromas que López Berrón atempera y domina con su espátula, esparciéndolas en sus lienzos con delicadeza.

Las composiciones son evidencias del saber del maestro morañego, el equilibrio. la mejora y el sosiego marcan la pauta. Todo está en su sitio exacto y con la representación debida. Sabedor de su conocimiento y dominio permite fantasear con espacios y volúmenes pintando una Gran Vía fantástica y una Avenida de los teatros onírica. Con oficio determina líneas de horizonte, mezcla atmósferas, enciende luces para avivar colores, baja cielos y sube ciudades; López Berónm nos hace dudar del dicho tan castizo “de Madrid al cielo”. porque él ha bajado el cielo a Madrid.

Eugenio López Berrón está en la plenitud artística, en el momento culminante de su carrera pictórica. Aquellos primeros atisbos de pintor que dejaba ver en su Gotarrendura natal han cuajado en un consumado maestro que brilla con fuerza en el universo del arte.

FRANCISCO VÁZQUEZ GARCÍA
Doctor en Historia y Catedrático

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