Pintor de Madrid

PINTOR DE MADRID

“Un mismo tono de gris ceniza, en el que se mezcla un poco de rosa, se extiende sobre esta majestuosa visión de Madrid…”
Pierre Loti

Madrid, como motivo pictórico, es una creación romántica, de finales del siglo XVIII (que fue neoclásico hasta que Goya lo hizo humanísimamente romántico), y se madrileñizó definitivamente ya a lo largo del siglo XIX, entre la anticipación sainetera de don Ramón de la Cruz y su castiza consagración en don Benito Pérez Galdós. Claro que antes de su figuración romántica tuvo Madrid una escuela de pintura, pero la Villa y Corte casi no aparece en ella, a no ser en el sombrío panorama urbano de Francisco Rizi. Madrid, pictóricamente, se convierte en Madrid a partir del corte de mangas que le hacen al finústico Van Loo las majas de don Francisco de Goya, y desde entonces, entre ..klenza y López Berrón (en una nómina cuyo deletreo es chinchón dulce en nuestros labios), Madrid y lo madrileño se sitúan en el corazón de la pintura española (desde los ilustradores de “Blanco y Negro” a Eduardo Vicente, pasando por el incomparable Sancha, Esplandíu, Robledano, Paco Galicia, Delapuente, tantísimos otros). López Berrón pinta Madrid en su atmósfera argentada, como Vargas Ruíz lo pinta en su aire de oro. El Madrid de López Berrón es un paisaje urbano humanizado, voluntariamente desposeído del tremendo costumbrismo solanesco; un Madrid más Carlos III que el de Fermín Santos, que es un Madrid Carlos el Hechizado. López Berrón es el testigo de las eternas horas plateadas de Madrid, el cronista de sus crepúsculos transparentes de grises. La Villa se asoma a esta su crónica enamorada como una evocación gentil y como una promesa de guapuras interminables. El Madrid del maestro López Berrón es ese por el que nos gustaría pasear acompañando a Ramón Gómez de la Serna, el cordialísimo Madrid que alfaquequea Rafael Flórez con el sombrero hongo-batuta de la Academia Libre de San Antón.

A. M. CAMPOY.
Antonio Manuel Campoy. Pintor de Madrid.